Sostenibilidad: los aprendizajes que dejan los Suramericanos en Rosario

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Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 terminaron, pero parte de su legado continúa en Rosario. No solamente en la infraestructura, en la experiencia de los equipos de trabajo o en el recuerdo de quienes participaron de las competencias. También en los datos, aprendizajes, capacidades y buenas prácticas que quedaron instaladas a partir del trabajo del área de Sostenibilidad.

Durante los días de competencia, los voluntarios de Sostenibilidad tuvieron una tarea que muchas veces pasó inadvertida para el público, pero que resultó fundamental para el funcionamiento de los escenarios: observar, registrar, acompañar y promover prácticas vinculadas con el ambiente, la accesibilidad, la inclusión y el Deporte Seguro.

Acompañaron a los espectadores en la separación de residuos; orientaron ante consultas vinculadas con accesibilidad, y promovieron el respeto por el ambiente y por los principios del Deporte Seguro. También colaboraron en la detección y comunicación de situaciones que requerían la intervención de los responsables de cada sede.


Datos para aprender y mejorar

Una de las tareas centrales fue la realización de encuestas al público, destinadas a conocer sus experiencias y percepciones sobre los Juegos y sobre las distintas medidas de sostenibilidad implementadas durante el evento.

También se realizó un relevamiento de residuos, registrando el nivel de completitud de los contenedores al cierre de cada jornada. Esta información permitirá conocer mejor el funcionamiento de los escenarios durante un evento deportivo de gran escala y generar herramientas para futuras experiencias.

La promoción ambiental fue otro de los ejes. Los voluntarios acompañaron a docentes y estudiantes durante las visitas guiadas y transmitieron buenas prácticas vinculadas con el cuidado del ambiente.

Así, cada jornada de competencia también se convirtió en una instancia de observación y aprendizaje.


Un voluntariado con múltiples miradas

Uno de los principales valores de esta experiencia estuvo en la diversidad de las personas que participaron. El equipo estuvo integrado por profesionales y estudiantes de Ingeniería Ambiental, Ingeniería Química, Ciencias del Ambiente, Economía, Comercio Internacional, Ciencia de Datos, Educación Física, Periodismo Deportivo, Diseño y Relaciones Internacionales, entre otras disciplinas. También participaron docentes, comerciantes y personas vinculadas con diferentes áreas de la actividad social y deportiva.

Esa diversidad permitió abordar los desafíos de los Juegos desde diferentes conocimientos y experiencias, generando un espacio de intercambio que trascendió las tareas específicas de cada jornada.

Los voluntarios se capacitaron en temas vinculados con ambiente, gestión de residuos, accesibilidad, género y Deporte Seguro, conocimientos que ahora podrán trasladar a sus ámbitos profesionales, educativos, deportivos y personales.

Lo que queda después de los Juegos

Una parte importante del trabajo de sostenibilidad es justamente aquella que casi no se percibe. Que los residuos estén correctamente separados, que un recorrido accesible permanezca libre, que una consulta encuentre una respuesta o que una buena práctica pueda desarrollarse naturalmente son situaciones que hablan de un trabajo que funcionó.

Pero detrás de cada una de esas acciones quedaron herramientas para el futuro. Los relevamientos realizados durante los Juegos generaron información que permitirá conocer mejor cómo funcionan los escenarios y cuál es el impacto de un evento deportivo de esta magnitud. A partir de esos datos y de la experiencia acumulada podrán desarrollarse nuevas metodologías y buenas prácticas para próximos eventos.

El legado también está en las personas que participaron, en las capacidades que quedaron instaladas en clubes, instituciones y espacios deportivos, en las prácticas de separación y recuperación de materiales y en la promoción de formas de movilidad más sostenibles.Por eso, el voluntariado de Sostenibilidad fue mucho más que una tarea durante los días de competencia.

Fue un puente entre los Juegos y lo que queda después de ellos. Durante el evento, observaron, registraron, acompañaron y promovieron. Ahora, esa experiencia se transforma en datos, aprendizajes, capacidades y nuevas oportunidades para seguir mejorando la manera de organizar y vivir el deporte en Rosario.

Una ciudad que también se apropió de los espacios

Uno de los aspectos que dejó esta experiencia fue la participación y apropiación de los espacios deportivos por parte de las personas con discapacidad. La presencia de una gran cantidad de personas con discapacidad, acompañadas por instituciones y organizaciones, permitió poner en práctica y visibilizar el trabajo realizado en materia de accesibilidad durante los Juegos.

La experiencia también mostró que cuando existen las condiciones y los espacios están preparados, la participación se amplía y los escenarios deportivos pueden ser disfrutados y habitados por todos. La cantidad y diversidad de instituciones que participaron hicieron de esta una experiencia poco habitual y permitieron comprobar que el esfuerzo realizado en accesibilidad tuvo un impacto concreto durante la competencia.

Ese proceso fue también parte del legado: generar espacios más accesibles, promover una participación más amplia y dejar aprendizajes que puedan trasladarse a otros ámbitos deportivos, institucionales y comunitarios de Rosario.

Los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 terminaron, pero su legado continúa en todo aquello que permitieron aprender y en las herramientas que dejaron para seguir construyendo eventos deportivos más sostenibles, inclusivos y seguros.

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